La edición de video es, junto con el render 3D, lo que más castiga a una computadora. Y es donde más dinero se gasta mal: hemos visto equipos carísimos que se traban con 4K porque toda la inversión se fue al procesador y se descuidó lo demás. Estas son las prioridades, en orden.
1. La tarjeta de video es lo que más se nota
En Premiere, DaVinci Resolve y After Effects, la GPU acelera reproducción, efectos y exportación. Es la diferencia entre editar con fluidez o pelearse con archivos proxy todo el día. Apunta a 12 GB de VRAM o más si trabajas 4K; con 8 GB sales adelante en Full HD. Si usas DaVinci con material RAW, la VRAM se vuelve el límite real antes que cualquier otra cosa.
2. RAM: aquí no se ahorra
- 32 GB — el mínimo serio para 4K.
- 64 GB — si haces multicámara, motion graphics o dejas Photoshop e Illustrator abiertos mientras editas.
- 128 GB — solo si tu trabajo es composición pesada o 6K/8K.
After Effects es especialmente hambriento: reserva unos 4 GB por núcleo si quieres previsualizaciones en RAM decentes.
3. Procesador: núcleos para exportar, frecuencia para editar
Un i7/Ryzen 7 de generación reciente es el punto dulce. Subir a i9/Ryzen 9 acorta los tiempos de exportación y de render, pero no hace que la línea de tiempo se sienta más fluida —eso es GPU y disco—. Si exportas poco, ese dinero rinde más en la tarjeta de video.
4. La estrategia de discos que casi nadie aplica
Un solo disco es un cuello de botella. Lo ideal son tres capas:
- SSD NVMe (1 TB) para sistema y aplicaciones.
- SSD NVMe (2 TB) exclusivo para los proyectos activos y los archivos de caché. Aquí es donde se gana fluidez.
- Almacenamiento en red para el archivo histórico, que crece sin control. Un NAS resuelve esto mucho mejor que una torre de discos externos; el criterio para dimensionarlo está en nuestra guía de NAS.
5. El monitor es parte del equipo, no un accesorio
Si entregas contenido que va a verse en cualquier pantalla, necesitas confiar en el color que ves. Un panel IPS con buena cobertura sRGB y calibración básica es suficiente para la mayoría; si haces corrección de color profesional, ahí sí sube a un monitor de referencia.
Tres configuraciones reales
Entrada (contenido para redes, Full HD): Ryzen 5 / i5, 32 GB RAM, GPU de 8 GB, NVMe de 1 TB, monitor IPS Full HD.
Profesional (4K, el punto dulce): Ryzen 7 / i7, 64 GB RAM, GPU de 12-16 GB, NVMe de 1 TB + NVMe de 2 TB, monitor 4K IPS calibrado.
Estudio (multicámara, motion, entregas exigentes): Ryzen 9 / i9, 128 GB RAM, GPU de 24 GB, tres discos NVMe, NAS con red de 10 Gb y no-break.
¿Laptop para editar?
Se puede, pero paga el doble por el mismo rendimiento, se calienta y baja de velocidad en exportaciones largas. Nuestra recomendación: torre como estación principal y una laptop para revisar cortes en junta o grabar en locación. Si el equipo es de marketing y hace de todo, revisa antes la guía de computadoras para marketing.
Lo que arruina un buen equipo
Tres cosas: una red lenta que hace eterno mover el material, la falta de respaldo (perder un proyecto a medio entregar es peor que cualquier lentitud — ver backup para empresas), y la energía. En Vallarta, un no-break para la estación de edición evita corromper proyectos en plena temporada de lluvias.
Y una nota honesta: el mejor equipo no consigue clientes por sí solo. Si produces contenido para vender, la distribución y el posicionamiento pesan tanto como la calidad — ahí entra una agencia de marketing digital con SEO; y si necesitas automatizar entregas, aprobaciones o publicación con IA, eso lo desarrolla iWeb.
Armamos estaciones de edición a la medida, con componentes que sí se consiguen y garantía local. Escríbenos por contacto o conócenos en CCO.mx y Corona Computación.